Sôber en Burlada

El pasado 2018 los Sôber quisieron homenajear de una forma especial a su disco más vendido hasta la fecha, su gran ‘Paradÿsso‘, y no fue de otra forma que regrabarlo con los arreglos de la Orquesta de Cámara de Siero (O.C.A.S.). Todo un acierto a mi entender y es de agradecer que los grupos ya consagrados quieran reinventarse ofreciéndonos algo diferente que no un simple Greatest Hits o una reedición de un disco con un par de Bonus Tracks. ¿Cómo resultado? Un disco con tonos épicos, tema orquestados a la perfección con la esencia de Sôber siempre en el aire, ‘La Sinfonía del Paradÿsso (El Dromedario Records).

Después de un año haciéndose de rogar parece que ya han empezado con ésta gira, ‘La Sinfonía del Paradÿsso Tour. Supongo que es complicado montar una gira con orquesta de tal magnitud, dado el nivel de dificultad para sonorizar tal magno evento.

Ésta vez nos tocaba escucharles en la Casa de Cultura de Burlada y como orquesta eligieron a la Joven Orquesta de Pamplona. Un gran acierto porque estuvieron pletóricos. La congregación muy expectante al parecer ya que a los Sôber habíamos visto alguna vez… pero no a estos Sôber Sinfónicos.  No se vendieron todas las entradas pero el ambiente era indiscutible, primeras filas plagadas de fans y gente más a la expectativa detrás. Está claro que Sôber no es un grupo al que van a ver veinteañeros, sino gente más adulta que ha madurado con sus canciones. Un pequeño foso delante del escenario hizo las delicias de los fotógrafos allí presentes, es de agradecer.

Unos minutos de retraso como era habitual y con una voz en off recitando frases del tema Paradÿsso sobre un piano empiezan a aparecer los miembros de la orquesta para ir tomando poco a poco sus posiciones… aquello pinta muy bien… Manu Reyes que se sienta a la batería, enciende el motor… y aquello explota con ‘Animal, gran elección para empezar el show. Los hermanos Escobedo y Antonio Bernardini salen a la palestra con fuerza animando a los allí presentes. Ellos de negro, como siempre, aunque Carlos más elegante que de costumbre con una americana, y es que la ocasión lo merecía. La misma esencia Sôber de siempre.

Sin mediar palabra descargan ‘Reencuentro con una orquesta metida en su papel pero sin dejarse oír aún.

Llegó el turno de saludar, dar las gracias… y acordarse del frio navarro, momento en el cual Carlos Escobedo aprovechó para presentar ‘Blancanieve.

Una gran pantalla en el fondo del escenario dejaba intuir proyecciones acordes con las canciones… pero creo que no hizo la debida función en todo momento… supongo que por la iluminación de la sala. Me dejó un poco frio el hecho de que fallara en más de una ocasión este efecto que realmente le hubiera dado el toque para rematar la jugada a los madrileños.

Eternidad y ‘Lejos fueron las siguientes balas que dispararon para después darnos un respiro con Naúfrago, para mi una de las baladas más intensas del rock estatal.  Un punto de inflexión en el que de repente la orquesta empezó a sonar como se merecía.

Siguieron descargando temas tanto de ‘Paradÿsso’ como de sus otros discos, ‘Cápsula’, ‘El viaje’, ‘Hemoglobina’, ‘El hombre de hielo’ y ‘Vacío, con un Carlos Escobedo que no paró un segundo de animar y sonreír tanto al público presente como a los propios músicos de la orquesta. Se nota su disfrute encima de las tablas.

Dicho esto dieron paso a los bises… Dejando a la orquesta tocando sola en el escenario, Carlos bajó al público a modo de agradecimiento, y se paseó entre los allí presentes cantando ‘Estrella polar‘ mientras miraba cara a cara a las decenas de personas que se encontraba por su camino.

Para rematar la jugada quemaron todas sus balas con ‘No perdones‘, ‘Arrepentido‘, ‘Mis cenizas‘, ‘10 años‘ y ‘Superbia‘, con las que nos dejaron más que satisfechos.

En resumen, un gran concierto en un formato diferente y muy especial. Si tienes la oportunidad de verles en esta gira no te los puedes perder.

Después del concierto tuvieron el detalle de aparecer por el Black Rose, y allí entre cervezas pudimos intercambiar con ellos impresiones

 Iván Sánchez para Arpha Press

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