Nadye y Los Acordes Rotos en Cuenca

Desde el cierre de la Sala Babylon apenas se escucha rock en las calles de Cuenca. La inmensa mayoría de garitos ofrecen dos alternativas musicales: reggaetón y techno. Pero existe una pequeña resistencia, personas y locales que aun apuestan por el rugido de las guitarras y el fragor de las baterías… Son la Orden Jedi del rock.

Así pues, el pasado sábado 16 de marzo la Sala Directo abrió sus puertas para concedernos una noche de las que ya casi no se viven en la ciudad. En esta ocasión, la velada fue amenizada por dos bandas que, si bien entraron en el panorama musical hace pocos años, han causado sensación en todo lugar donde han tocado. A eso de las once y media de la noche comenzó el concierto. El primer grupo en subirse al escenario fue la madrileña Nadye, rompiendo el silencio de la sala con su canción ‘Vuelo kamikaze‘ y continuando con ‘Esta canción es un S.O.S‘, ambas incluidas en su disco ‘Intrapolar‘.

Conforme fue avanzando su actuación los asistentes fueron acercándose al escenario, en un principio tímidamente, para terminar dejándose llevar por su ritmo. ¡Y qué ritmo! La banda siguió interpretando temas de su disco como ‘Contra las cuerdas‘, ‘La 103‘ y ‘Nuestra revolución‘. Para finalizar, los chicos dieron toda su euforia con ‘Boca a boca‘ y ‘1000 rincones‘. No pasaron desapercibidos.

Y con este buen sabor de boca, llegó el turno de Los Acordes Rotos quienes aproximadamente un año antes habían conseguido llenar de gente la Sala Directo con su música. Todos los asistentes esperaban con la piel de gallina el rasgar de sus guitarras y en ensordecedor y mágico redoble de la percusión. La banda conquense comenzó con ‘Nada es igual‘, aun que no fue el único tema que tocaron de su disco ‘Historia no escrita‘ porque, tras este gran comienzo, siguieron con ‘Tren del exilio’, ‘Punto y final‘, ‘Pueblo sin ley‘ y ‘Jugando al gato y al ratón‘, entre otros.

Energía, pasión, fuerza y mucho más trasmitían con sus movimientos, por lo que la motivación de los asistentes no tardó en llegar. A parte de las canciones de su primer disco, también se ganaron al público con versiones de ‘Heroína‘, ‘Hay poco rock and roll‘ y ‘Maneras de vivir‘. Entre tanto, no faltaron las interacciones con los allí presentes y los sube y baja del escenario. Además, durante el concierto el cantante de Nadye, Javier Salas, salió al escenario junto a los conquenses (en la actuación anterior los madrileños habían invitado a cantar a Samuel Morales, vocalista de Los Acordes Rotos. El apoteósico final de la banda vino de la mano de su éxito ‘Nunca volverás‘.

Las dos actuaciones fueron energéticas, con gancho y nervio. Gracias a salas como estas y a bandas como estas el rock sigue vivo en Cuenca. Sí. Es una triste realidad que solo unos pocos lo sigan notando en sus venas y lo consideren un estilo de vida. Y creedme, cada vez son más los que se pasan al lado oscuro. Por eso, conciertos así son el doble de valiosos en ciudades tan pequeñas.

¡QUÉ LA FUERZA DEL ROCK OS ACOMPAÑE!  

Por Marta Guerrero Marín Para Arpha Press.

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