Huntza y Roba Estesa conquistan la Sala Caracol

Con más de 25 años a sus espaldas, la legendaria Sala Caracol en Embajadores fue la encargada de hospedar a los euskaldunes Huntza, que llegaron a la capital acompañados de Roba Estesa.

Con el sold out colgado desde hacía ya días, todos los que se agolpaban ansiosos a sus puertas esperando la apertura auguraban una gran noche.

Salieron a las catalanas al escenario pisando fuerte y dieron comienzo con ‘L’Alegria‘ a la que sería una actuación fierísima, capitaneadas por Gemma y Sandra, cantando a dúo voz y signos. Clara al acordeón diatónico tomó después el relevo para seguir con el optimismo al ritmo de ‘Viu‘.

Poco tardaron en hacerse con el público de la sala y ponerlo a cantar. Y así fueron desgajando sus álbumes ‘Desglaç‘ y ‘Descalces‘. Sonaban ‘Sense por‘ y ‘A la muntanya‘ con Alba a las baquetas, Anna al bajo, las guitarras de Neus y Helena y Claudia gustándose al violín.

Su versión de la tradicional ‘Les Noies D’Olot‘ nos hizo a todos bailar sus pasos. Pero volvamos a combatir, que ‘La nit es nostra‘. Que se oigan ahora las voces, que la noche nos pertenece.

Lluna‘ y ‘Bruixes‘. La voz de Gemma, los signos de Sandra y el calor del público se funden en uno. ‘Dona bonica‘, recuerda que la lucha es ahora, comencemos a ‘Governar-nos‘.

Dona del Carrer‘, revolución; ‘Esglai, color, vibraciones, energía.

Cambiaron de tercio las de Camp de Tarragona y unieron sus voces a la guitarra en un sobrecogedor ‘Cant de lluita‘, protesta a la que pusieron nombre y apellidos en ‘Les criades‘.

De vuelta al ambiente festivo con ‘Una altra ronda‘, dan la bienvenida a las chicas de Huntza para acabar con ‘Orgull‘. “Qué orgullo compartirte en la batalla. Qué orgullo sentirte cerca estando tan lejos”. Qué orgullo poder disfrutar de diez músicas de la talla de Roba Estesa, Uxue y Josune sobre un escenario.

Y llegaron los guipuzcoanos Huntza y sus enredaderas a regalarnos su magia.

Ya decíamos al escuchar ‘Xilema‘ por primera vez que ‘Deabruak gara‘ era una de esas canciones que te hace pensar en el directo… Pues qué mejor forma de romper el hielo que arrancar con ella.Somos demonios”. Peru marcando los ritmos, Inhar al bajo. Eufórica la sala.

Ipuinetan‘, ‘Gaztetxeak Bizirik‘, trikitixa, violín y voces dibujando combinaciones imposibles. Muchos cantando. Muchos imaginando. Todos saltando.

Manos arriba, caímos rendidos ante ‘Elurretan‘, que nos hizo disfrutar de una fusión sobrecogedora de voces, violín y trikitixa. Quien dijo que entender las letras era necesario para disfrutar de la música no conoce Huntza y su facilidad para transmitir absolutamente todo con su sonido, sus melodías y su intensidad.

Nos dejamos embriagar por la energía de ‘Zelatari‘ y ‘Promesetan, Josune y Uxue retándonos con voces, gesto y mirada, Aitor reinventando el violín. Echamos después la vista atrás a ‘Ertzetatik‘ con los imprescindibles ‘Hautsetatik‘, ‘Kalabazak‘ o ‘Harro Gaude‘. 

Aitzol se pasa a la acústica y nos regalan la intimidad de ‘Olatu bat‘, a guitarra y voz, para poco después desatar la fiesta incontenible de ‘Aldapan Gora. Imposible bajar el ritmo con la energía de ‘Buruz behera‘ ni dejar de reivindicar la feminista ‘Zer izan.

Con ‘Lasai, lasai‘ se intuyen los primeros tintes de despedida, que se hace inexorable con ‘Iñundik Iñoare‘. Y nos dejan a todos con el aliento entrecortado, las emociones por las nubes y la sensación de que se ha hecho demasiado corto.

Una noche especial como pocas. Diez mujeres sobre el escenario. Cuatro idiomas sobre las tablas. Folklore. Lucha. Inclusión. Cultura. Feminismo. Alegría. Emoción. Arte. Rock. MÚSICA.

Por Cristina Peligros para Arpha Press.

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