Hemos hablado con La Regadera

“¿Quién es más loco, el loco, o el loco que sigue al loco?”  Obi-Wan Kenobi.

Siete locos.

Así responden sin dudar Gonzalo Madrid y Cristian Seco cuando les pedimos que se describan usando el menor número de referencias musicales posibles -que para la descripción musical ya tenemos las webes y las redes.

Siete locos – Gonzalo al frente a la voz y guitarra, Cristian a la trompeta, Diego Hernández a la percusión, Toño López a los teclados, Arturo Quintano al bajo, Ibai López al trombón, y Gorka Aguirre a la batería – que a partir de esta gira se convierten en ocho con la incorporación de Ixak Arruti como guitarra solista.

Imagen: Redes sociales de La Regadera.

Y así empieza nuestra conversación en un banco de un parque, al lado de un cumpleaños infantil, porque no podría haber sido de otra forma.

No les hemos preguntado por qué se llaman La Regadera – aunque algo hemos oído de listas y una pizarra -, pero sí que les hemos preguntado qué tal el Guinness -tocar en todas las provincias de Castilla y León en 24 horas-:

Gonzalo: ¡Bien!

Cristian: Duro pero bien, bonito.

Gonzalo: Muy bien, muy bien. Bueno, muy bien… ¡ahora que se ha pasado! Duro mientras se organizaba, mientras se ha llevado, a ratos ha sido duro… pero muy gratificante. En los nueve sitios hemos tenido bastante acogida. Como notas negativas, pues que hemos tenido que pagar 400€ de avería de furgoneta.

¡No jodas!

Gonzalo: Sí, ¡Pero que no es tanto! ¡Que es un retrovisor dando marcha atrás y una aleta!

¿Esa ha sido la dificultad más grande en las 24 horas?

Gonzalo: ¡Es que además fue en el último concierto! Fue al quedarnos atascados en una calle. En el último concierto atascados… La calle se iba estrechando y nosotros “que pasamos, que pasamos, que pasamos”. Que no pasamos y que nos tuvimos que dar marcha atrás.

Como en las películas… ¡el giro dramático!

Gonzalo: Además fue: “¡Que no llegamos, que no llegamos! ¡Me cawenlaputa!” y damos marcha atrás y por la otra calle que tampoco podíamos maniobrar… Íbamos con cinco minutos de margen y llegamos cinco minutos casi tarde… Al final solo tuvimos 10 minutos para probar. Por lo demás, dificultades organizativas. “Que esto no va en esta furgoneta!” y cosas así.

Habéis llevado “Dormir es de cobardes” al máximo extremo…

Gonzalo: Llamándonos La Regadera y llamándose el disco “Dormir es de cobardes” teníamos que hacer algo a la altura.

Y si ‘Dormir es de cobardes‘, ¿quién ha sido el más cobarde?

Cristian: Yo acabé muy cansado… y tengo que reconocer que dormí una horita en la furgoneta.

Gonzalo: ¿El más llorón, dices? ¿Podría ser Gorka el que más lloró?

 

Acordado por unanimidad: Gorka y Cristian. Gorka, no me dejaron preguntarte. Que ya lo leerás, me han dicho.

Durante la hazaña, les ha acompañado un equipo que ha grabado estas intensas 24 horas con las que publicarán un documental que nos contará cómo se ha vivido el Guinness desde dentro: en la furgoneta, en los conciertos, en el hotel… La forma de trabajar de la banda llevada a la enésima potencia, al extremo. Un equipo.

Y hablando de récords, les pedimos que nos cuenten la historia de la banda en récords -que para la biografía oficial ya tenemos las webes y las redes-, en sucesos que hayan supuesto hitos importantes para ellos. No tienen que pensárselo mucho.

 

Cristian: ¡Yo tengo varios!

Gonzalo: El primer concierto para nosotros ya fue un récord. Dimos un concierto en el festival solidario Sahara Colour Rice en Huesca. Nos apuntamos casi sin tener las canciones preparadas, nos lo propusimos como objetivo ese día… ¡y tocamos para mil quinientas personas!

Ese mismo año teloneamos a Manu Chao. Tocar con un referente, con alguien que has escuchado toda la vida… y la oportunidad que eso te brinda.

 

Entre los dos siguen desgranando momentos:

 

Otra alegría: llenar la Fábrica de tornillos en Miranda de Ebro, ochocientas cincuenta personas.

Tocar en las fiestas de Burgos, ¡las fiestas de la capital!

Colarnos en festivales como el Viña Rock, el Weekend, el SanSan…

Ir a Canarias, ¡nuestro primer avión!

O la Caracol en Madrid.

Y las colaboraciones de este último disco. Otro récord y otro pasito para nosotros. Tener a gente que para nosotros son ejemplos…

Y este año salís a Europa…

A República Checa. ¡Y a México!

¿Y qué nos contáis del nuevo disco, ‘Dormir es de cobardes’?

Estamos muy contentos. A nivel de repercusión muy contentos: las reproducciones en plataformas digitales se han multiplicado por diez con este disco respecto al anterior. En cuanto a trabajo, también estamos muy contentos en cuanto a lo que hemos conseguido transmitir. Buscamos mensajes positivos que nos aplicamos a nosotros mismos, para contárselo a los demás. En ese sentido, el disco tiene muchas historias de superación, mucho “dormir es de cobardes”, mucha letra bonita con la que te puedes identificar. Hay mucho trabajo puesto ahí. En anteriores trabajos nos hemos centrado más en buscar el directo: un directo bueno, pegadizo, que llene a la gente a la primera escucha, y no tanto en el disco. Y ahora buscamos un disco que te puedas llevar en el coche o escuchar en tu casa, esa es nuestra idea. Aunque tenga caña y leña, pero que tenga contenido.

¿Escribís vuestras canciones desde vuestro momento personal?

Gonzalo: Sí, es personal. No somos un ejemplo de nada, todo lo que estamos diciendo nos lo aplicamos a nosotros mismos. Para conseguir nuestras metas, para vencer nuestros miedos, para dejar de ser unos refunfuñones… Nuestra sensación es “si diciéndonoslo a nosotros mismos nos provocamos ese efecto, ¿por qué no conseguirlo en el que está enfrente?”

Del trabajo compositivo nos cuentan que le han dedicado mucho tiempo y mucho mimo, haciendo mejoras hasta última hora. Las letras suelen llegar de mano de Gonzalo, Diego y Gorka -ya sean canciones completas o un par de frases-, y en el local les dan forma y vida entre todos.

Gonzalo no tiene una canción favorita: va por temporadas. Cristian lo tiene muy claro: ‘Mientras hacemos planes‘. Bueno, y ‘Si escucho el aire‘. Y ‘Gracias por nada‘. Y ‘Artista vocacional‘…

También hemos hablado de los lyric videos. Y es que cada uno de ellos documenta la creación de una lámina inspirada en la canción y que aporta personalidad a la misma. Las láminas, exclusivas, las han sacado a la venta en su web. La iniciativa tiene un carácter reivindicativo: creen que el arte está dañado para todos y apuestan por unir fuerzas entre todos los artistas. Dormir es de cobardes se convierte así en una obra integral: música, vídeo, pintura.

Hablando de su frase “Las redes son los padres” (en el corte ‘Si tú te quejas‘) nos piden por favor que no hagamos referencia a ciertos rumores relacionados con sus majestades de Oriente para no liarla parda con sus seguidores más jóvenes. Y es que los de Miranda tienen una relación muy especial con los enanos. Prueba de ello es la versión en euskera de ‘Diferente‘ (Ezberdina) que grabaron con el CEIP Unamunzaga de Rivabellosa o la temporada de Conciertos didácticos en Miranda de Ebro, conciertos interactivos con los más pequeños.

Gonzalo: Hemos pasado a todos los colegios de primaria por el teatro.

Cristian: El primer concierto, ¿sabes esa sensación en la garganta de “no puedo llorar pero quiero llorar”? Puah…

Gonzalo: Los niños no tienen filtro ni están viciados. Cantan, bailan y, si te descuidas, ¡les tienes que parar los pies porque se te suben al escenario! ¡Cualquiera les aguantaba luego en clase! Ver esa ilusión en los niños es tan gratificante como en los adultos.

Cristian: Ves a los niños con una sonrisa de oreja a oreja…

Y vuelven a definirse en sus directos como “siete locos sudando la camiseta”. Enérgicos, naturales y huyendo del postureo. Postureo mal.

Para acabar, les pido que nos cuenten qué nuevos experimentos e iniciativas les rondan la cabeza. Me advierte Cristian de que la cabeza de Gonzalo es un volcán. Aún así, insisto.

Quieren grabar algunas canciones en directo, exportar “Conciertos didácticos” a otras ciudades, actuar en todas las comunidades -están a falta de Asturias, Baleares y Ceuta y Melilla – y provincias -les quedan nueve-, y una colaboración femenina. Y, por supuesto, algún otro Guinness caerá. Habrá que buscar uno a la altura del actual. No sé por qué me da que no les va a costar mucho.

Siete -ocho- locos. Cada uno de su padre y de su madre. Dejados a la suerte de vientos de charanga. Les brillan los ojos cuando hablan de música, de equipo o de su criatura. Y cuando ocho locos optimistas se sientan a trabajar con tanta pasión, que tiemble el mundo. O mejor, que salte y baile al compás. Se viene fiesta.

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Canal de YouTube de La Regadera.

Por Cristina Peligros para Arpha Press.

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