Crónica del Iboga Winter Fest

La Fiesta balkan empezaba a las 12, hora muy apropiada para los verdaderos ibogueros, que lo que realmente parecemos es un puñado descontrolado de gitanos de Europa del Norte.

Yo siempre he pensado que el sello Iboga corresponde más que a música a un ambiente concreto y sin embargo indescriptible. Es como imagino que se divertían los artistas de circo de los años mil ochocientos y pico. Cuando ya no había publico, el maquillaje estaba corrido y se podían interpretar canciones que asustarían a los beatos…

La música en directo empezó con los Hammond York, que son grandes habituales del sonido Iboga y llevan el Ska-Jazz a cotas altísimas de calidad y de cantidad. Tienen ese punto que apetece tanto para beber, bailar y desfarrar como para beber sentado fumando y escuchando. Igualmente bebimos, yo elegí bailar.

Cabía un breve descanso entre grupo y grupo, momento perfecto para soltar todo lo que sobra, beber todo lo que falta. El ciclo sin fin. Nuestro gran legado.

Y como animales selváticos fueron sucediéndose sobre el escenario Bohemian Betyars con sus intrincadas canciones y ritmos absorbentes.

Sino recuerdo mal, los siguientes fueron Shantel & Bucovina Club Orkestar, que aportaban un toque muy elegante a la noche.

No puedo opinar mucho de la actuación, por qué me acerque a husmear la parte de Iboga Upstairs. Allí me encontré del orden de unos 200 locos, bailando como psicópatas, raggajungle/drum&bass de manicomio. Irremediablemente me arrastraron con ellos.

Para cuando volví al escenario principal Grison BeatBox ya había iniciado su espectáculo. Es increíble cómo una sola caja torácica y una garganta son capaces de crear tal despliegue de sonidos. Demostrando así por qué es uno de los artistas mas polifacéticos del territorio estatal. Este señor es campeón BeatBox, ha conducido innumerables show de Mayumana… y apenas es reconocido como “El rubio de La Resistencia”. Lo que la gente no sabe es que el programa no tiene banda por que tiene a Grison.

La noche acabó con Vandal, repartiendo toda la tralla posible. Si a alguien le quedaban energías a las 6 de la mañana, este DJ se encargó de agotarlas. Este buen hombre se encarga perfectamente de ir leyendo a su público y darles los bmp que necesitan.

Volvimos como trapos, con el sol en la cara, con la ropa húmeda y con la sonrisa envuelta en vaho, pero con sonrisa.

Por Mitternacht Blackcat para Arpha Press.

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