Concierto de despedida de Berri Txarrak

Nunca es agradable cuando una banda decide dejarlo, y mucho menos cuando es una de las bandas que más te ha acunado desde que eres un crio y empiezas a meterte en el mundillo de los conciertos. Una de las bandas (sino la que más) de rock de Euskadi cantando en euskera qué más proyección mundial ha tenido (giras por Europa, Asia y América) y que más se lo ha currado disco tras disco y evolucionando positivamente hasta que han decidido bajarse del escenario terminando por todo lo alto, en casa, y llenando 2 días consecutivos el Navarra Arena, metiendo a 22.000 almas que no querían perderse los últimos 2 conciertos de la historia de Berri Txarrak.

Muchos de los allí presentes éramos viejóvenes rozando la cuarentena, y recordábamos los primeros conciertos de los Berri (allá por 1994… 25 años atrás ya…) en las txoznas de cada pueblo, aquella primera maqueta y primer disco que tanto quemamos en nuestro walkman, en los bares…; otros más jóvenes conocieron a Berri Txarrak ya instalados en la escena, ya eran un poquito más grandes… pero no sabéis el orgullo que da que después de verles nacer, ver su evolución y su trabajo, 22.000 personas se rindan a sus pies en sus últimos 2 conciertos.

Berri Txarrak nunca ha sido un grupo de parafernalias, ni fuegos artificiales… les ha sobrado con su música para complacernos. Y así fue en este último round. Escenario escueto, incluso demasiado bajo, 4 filas de focos verticales y 3 pantallas donde se proyectaron imágenes de la banda  y del público en las 3 horas de duración del concierto. No se necesita nada más para ser una gran banda.

Pero vamos a los hechos, un poco de retraso como viene siendo habitual en este tipo de eventos…. se apagan las luces del pabellón y tras un video en las pantallas, aparece Gorka Urbizu sorprendiendo a los presentes con ‘Eskuak. Nerviosismo, excitación, nostalgia… en Gorka? Si, y en las 11.000 personas que tenía delante. Todo el pabellón con las manos en alto, en un preludio de tres horas intensas de pasión, rabia y lágrimas.

Es difícil explicar los sentimientos que te puede transmitir un concierto de semejante grandeza, pero creo que a nadie se nos va a olvidar nunca lo que Berri Txarrak nos hizo sentir el 23N.

Fueron desgranando temas y temas de todos sus discos teletransportándonos de vez en cuando a adolescencias pasadas, desde ‘Spoiler!‘, ‘Infrasoinuak a ‘Ez dut nahi‘ o ‘Libre‘. Siempre con esa rabia que le caracteriza a Gorka, con esa mezcla de melodías cargadas de pasión y rasgadas a partes iguales.

David González al bajo no paraba de animar, de gritar, de saludar a la grada. Galder Izaguirre inconmensurable entre los timbales. Y es lo que tiene un powertrio, que no puede fallar ninguno de los 3 eslabones de la cadena, cada uno tiene que estar en su sitio para que la máquina funcione. Así es con Berri Txarrak, la máquina funciona… y vaya si funciona!

Poligrafo bakarra‘, ‘Jainko atenoa o ‘Bueltatzen  hicieron aumentar el calor en el pabellón.

Una de las primeras sorpresas de la noche fue ‘Xalala Riki Riki‘, versión de los famosos payasos Takolo, Pirrix eta Porrotx,  donde Gorka les quiso dar apoyo denunciando la censura que han sufrido desde el ayuntamiento de Iruña.

Zirkua‘, ‘Biziraun‘, ‘Oreka…. y todos sabíamos que aquello se iba acabando… sentimientos de saber que cada tema que tocaban sería la última vez que la escucharíamos en directo… sentimientos de despedida… a sabiendas de que Berri Txarrak siempre va a estar en nuestros corazones.

Pero nos quedaba lo mejor, el trio nos tenía preparada la mejor de las despedidas. Para sorpresa del público empezaron el primer bis con ‘Tortura Nonnahi, tema del primer disco, que hacía que no tocaban una eternidad. Le siguió ‘Betiko leloaren betiko leloa y aquello se convirtió en una olla a presión. También se acordaron del pueblo catalán con ‘Sols el poble salva al poble de Kop que formó pogos entre el público, y tal fue la insistencia que tuvieron que improvisar un último estribillo de nuevo. Este primer bis lo terminaron con ‘Ikusi arte.

Es maravilloso cuando una sola persona con su voz y su guitarra hace que un pabellón lleno hasta la bandera con 11.000 personas saque las luces de sus móviles y creen un cielo de estrellas único… esto pasó con la melancólica ‘Maravillas‘.

Pero la gran sorpresa de la noche, como suele ser, nos la tenían reservada para el final, y es que de repente pudimos ver acompañando a Gorka a Aitor Goikoetxea, Mikel López Rubio y Aitor Oreja, miembros fundadores de la banda, para marcarse ‘Stereo e ‘Ikasten. Una forma magnífica de cerrar ese círculo que ha sido Berri Txarrak estos 25 años de carrera, y un gran acierto contar con ellos para este último concierto.

La traca final la formaron ‘Katedral bat, ‘Denak ez du balio y ‘Oihudejando un buen sabor de boca, un vacío y una rara sensación de tristeza por la pérdida de una gran banda y alegría de haber pertenecido a su historia.

Solo cabe dar las gracias a Berri Txarrak por todos  estos años, esos conciertos, esas canciones y esos pies en el suelo de los que no pueden presumir muchas grandes bandas.

Por Iván Sánchez para Arpha Press

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