Black Stone Cherry en Sala Totem

Había muchísimas ganas de ver a Black Stone Cherry por éstas tierras. Toda una suerte tenerlos al lado de casa en la Sala Tótem de Villava. En plena gira con Alice Cooper han hecho una escalada por tierras navarras para presentarnos su último lanzamiento discográfico, sexto ya de la banda americana: ‘Family Tree.

Hablar de Black Stone Cherry es hablar de meter en una batidora mucho rock, blues, soul, sonidos sureños, increíbles riffs hardrockeros, la mano de Jimmy Hendrix, unos cuantos pelos de Lynyrd Skynyrd, agitarlo todo muy bien en su justa medida y volcarlo sobre un escenario.

No soy yo de percibir cuantas personas caben en un local… o cuantos cientos o miles de personas hay en una sala o pabellón, pero la media entrada de la Sala Tótem me dice 2 cosas: o son una banda poco conocida por aquí (lo dudo dada la cultura rockera de la comunidad foral), o nos estamos volviendo gilipollas con tanto trap y tanto reguetón. Black Stone Cherry no es una banda nueva, con corta trayectoria; es una banda que lleva un largo bagaje a sus espaldas y un servidor esperaba bastante más aceptación. Pero bueno, después de este punto y aparte volvamos a lo que nos concierne.

Con puntualidad extrema a las 21.30 h. ya teníamos a los de Kentuky descargando toda su adrenalina sobre las tablas… aquello sonaba potente, muy potente… compacto… con muchísima actitud… y es que Chris y los suyos salieron a quemar Totem, ya lo dice  la primera frase  de Burnin´, tema con el que decidieron empezar a presentar ‘Family Tree‘ : “Just like a match to gasoline”. Toda una declaración de intenciones de lo que  estaban dispuestos a ofrecernos, una gran banda totalmente en forma, con grandes músicos y una gran rockanroll actitud. Me and Mary Jane sonó sin mediar descanso, uno de los temas míticos del grupo, donde el público presente comenzó a rendirse. Ben Wells a la guitarra que no paraba de correr, saltar y conectar con los allí presentes, Chris más estático, cosas de no poder separarse del micro. Mención especial para John Fred Young, baterista de la banda, que no paró de hacer malabares, lanzar baquetas, mover la melena… toda una atracción en segunda línea de escenario que no dejó a nadie indiferente.

Blind man siguió el set, primer tema del álbum que más me gusta personalmente, Folklore and Superstition, donde el público pudo corear los Eh! de los estribillos a petición de los músicos.

Tocaba bajar un poco el ritmo después de este comienzo brutal de concierto. Can´t you see, versión de The Marshall Tucker Band y In my Blood que grabaron para el disco Between the devil & the Deep blue see en 2011 donde la presencia de percusionista y hammond se hicieron notar.

El set list iba siendo muy variado, repasando temas de casi todos sus álbumes, pero allí habían ido a presentarnos su último trabajo, y ahí estaba James Brown, con poderosos coros y solos vertiginosos de Ben. ¡¡Y cómo estaba sonando la Tótem!!.

Momento para bajar el pistón otra vez, que a todos nos viene bien un respiro. Suena el hammond… esos acordes blueseros que nos dicen que My last breath viene a continuación, un medio tiempo en el que eché en falta los vientos y los coros góspel del disco. Y si My last breath fue el momento del teclista… le tocaba el turno al percusionista… pandereta en mano y Cheaper to drink alone.

Ain´t nobody y Soulcreek protagonizaron uno de los mejores momentos del concierto… donde pudimos sentir unos duelos de solos de guitarra que harían llorar al mismísimo Hendrix (perdónenme los fanáticos…), momento en el que los 6 músicos estuvieron a un nivel superior… incluido teclista replicando a la guitarra de Ben; pero aquí no acababa todo… faltaba el gran momento del solo de batería…y menudo solo… un animal entre los timbales que nos dejó a tod@s con la boca abierta… un tio que es capaz de terminar un solo de batería tocando la harmónica el principio de Hoochie Coochie Man, un blues para decirnos… “prepararos porque os espera la traca final”. Y es que la cosa estaba terminando…

Así sin mediar palabra Blame it on the Boom Boom, White trash millionaire y Lonely train. los tres temas más conocidos y esperados del concierto. Ahora si, el público se dejó la garganta con ellos; y allí nos quedamos vacíos… poco les quedaba ya que sacarse de la manga… despedida con el tema que da título al álbum Family Tree.

Y cuando parecía que no iba a haber bises (después de esa traca final a nadie le hubiera importado), Chris y Ben nos deleitaron para mi sorpresa con Peace is free, una de las baladas más bonitas que han pasado por mis oídos en los últimos años.

Hora y media de intenso show muy variado, tocando todos los discos, no centrándose únicamente en el último y caras de satisfacción en las caras de los allí presentes. Vuelta a casa con la sensación de haber estado en el mejor concierto de este 2019. Con la sensación de haber visto a una grandísima banda que quizás no ha recibido la atención que se merece por estos lares. Con la sensación de que últimamente se están haciendo bien las cosas por aquí en lo que a conciertos se concierne.

Un pero a la banda, y es que en el puesto de merchand sólo había camisetas. Según el vendedor la mayoría del merchandising, cds,  etc, lo llevaban en la gira de Alice Cooper. A mi parecer un gran fallo, porque muchos melómanos nos quedamos con las ganas de ver en ese puesto algo más que camisetas.

Gracias a Sala Tótem y Violence in the Venis por traer a gente tan buena a la vieja Iruña.

 Por  Iván Sánchez para Arpha Press.

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