9 años de “aparheit”, Soziedad Alkoholika en Madrid.

Después de nueve años ahí estaba yo. Allí estaban ellos.

Yo siempre intenté que las cosas no sucedieran así, que no pasase tanto tiempo, pero había demasiadas manos oscuras intentando cortar vuestras lenguas. No porque fueseis los más peligrosos, era porque vuestro trabajo siempre llamaba demasiado la atención. Por eso sembrasteis referentes. Después de eso, cada vez que vinisteis a verme, vi como os metían amordazados en un furgón. Hasta el pasado jueves.

La Sala But, que posee un buen aforo, estaba hasta la bandera. La gente intentaba ganar hueco en la pista, había gente allí intentando alcanzar un buen lugar desde el mismo momento de la apertura de puertas. En cuanto calleron las luces, el murmullo de sala se tornó bramido: Ese! A! Ese! A! Ese! A…!

Al momento la potencia sonora nos arrolló y nosotros mismos nos pasamos por encima unos a otros. Sonaba ‘Alienado‘ que se empalmó con ‘Causas Podridas‘, con un sonido impecable, con unas ganas reprimidas por años. Y nosotros estábamos dispuestos a cantarlo todo, hasta que no quedase nada de voz. No hay nada más importante para lo que deba reservarse la voz que no sea esto.

Soziedad Alkoholika no pierde fuerza, no pierden técnica, no pierden cariño al oficio y eso hace que a pesar de todos sus años de trayectoria se encuentren en uno de sus mejores momentos.

Durante la noche nos pudimos emborrachar y revolcar felizmente al son de temas nuevos y legendarios como ‘Tiempos oscuros‘, ‘Niebla de guerra‘, ‘Alkohol‘, ‘Palomas‘, ‘Sangre al fin‘, ‘Ciencia asesina‘, ‘SHAKTALE‘, ‘Automarginado‘, ‘Ratas‘, ‘Piedra contra tijera‘, ‘Peces mutantes‘…

Para mí el momento de llorar y bailar que me suele acontecer en ‘No quiero participar‘ se me juntó con el de ‘Cuando nada vale nada‘. Lo cuento cómo habitual por qué me di cuenta que no era el único en ese estado en esas canciones. A todos aquellos, que nos quiten lo bailao y lo llorao.

Después de aquello sonó ‘Pauso bat‘ y la sala pareció llenarse de luz. Dejamos de empujarnos para empezar a cantar, con los puños en alto. Cada uno con sus motivos.

El cierre vino precedido de ‘Sin dios‘ que calentó de nuevo el ambiente para el singular ritual de ‘Nos vimos‘. Ritual que trata de apurar toda la energía que te quede por si pasan otros 9 hasta que puedas volver a verlos en tu localidad. Una pasada…

Sonriendo como un gilipoyas y secandome el sudor estaba yo cuando Juan se volvió hacia nosotros y nos preguntó: “¿Una más?“.

Y sorprendentemente esta vez hubo una más. Y después de ‘Mochar‘ y bien moliditos nos volvimos a casa.

Gracias grupo; por el precio, por el trabajo, por el cariño.

Por Mitternacht Blackcat para Arpha Press.

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