Hablamos con Celtas Cortos

Hoy hablamos con Celtas Cortos, una de esas bandas que todos hemos escuchado y cantado cientos de veces y que tras más de 30 años en los escenarios han publicado ‘In Crescendo’, un disco junto con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias.

Ante todo muchas gracias por atendernos y enhorabuena por el disco.

¿Qué se siente al ser una de las bandas más longevas del rock español?

Orgullo, agradecimiento y ganas de seguir.

30 años son muchos en cuanto a la música se refiere. ¿Cómo creéis que ha evolucionado el panorama musical estatal desde vuestros inicios hasta la actualidad?

No hay panorama. Hay personas que hacen mala música y personas que hacen muy buena. Las herramientas son las mismas. Ahora más que antes. Utilizarlas bien depende de cada uno.

Tras 12 discos publicados y más de dos millones de copias vendidas os lanzáis a sacar un disco grabado en directo diferente a todo lo que habéis hecho hasta ahora, junto a una orquesta sinfónica. ¿En qué momento decidís “vamos a hacernos un Metallica a lo Celta”?

Fue fruto de un coqueteo con bandas sinfónicas de aquí y allí poco a poco acrecentando que llegó al punto de grabar algunos temas del disco anterior con la banda del consevatorio de Valladolid. Después vino este paso.

¿Es un disco arriesgado en cuanto a que, en cierto modo, sacrificáis la parte más rockera de la banda en pos de magnificar la más melódica?

Es vestir los temas con otro traje. Alguno de ellos más lucido, otro más delicado, otro más intenso… Depende del oyente.

Desde luego el resultado en temas como ‘Lluvia en Soledad’, ‘Se lo Llevaron Todo’, ‘Cuéntame un Cuento’ o ‘República de Sanjes’, entre otros, ha sido excepcional, llevándolos a otro nivel. ¿Cómo ha sido ese proceso de adaptación de los temas a la orquesta sinfónica?

Todo estuvo en manos de profesionales de la orquestación.

¿El resultado es el qué esperabais?

Mejor. Los temas crecen y te envuelven.

Además habéis apostado por dar un carácter solidario al disco. Contadnos en qué consiste.

Consiste en donar una parte de los beneficios del disco a un orfanato en Katmandú. Un lugar que conocemos por una persona muy cercana a nosotros y donde sabemos que puede hacer mucha falta.

Además de tocar con una orquesta sinfónica, habéis cantado en inglés, en castellano, en un perfecto euskera; habéis cantado canciones reivindicativas, folclóricas, alegres, de tremenda tristeza, habéis versionado e incluso habéis dedicado una canción al autobús en que ibais de gira. ¿Qué le falta por cantar a Celtas Cortos?

A la metamordosis de la mariposa monarca, por ejemplo.

En cuanto al mensaje de vuestras canciones, ¿os da rabia en cierto modo tener que seguir tocando temas como ‘Tranquilo Majete’. ‘Skaparate Nacional’ o ‘El Emigrante’, que siendo temas antiguos, su mensaje, por desgracia se mantiene prácticamente intacto, salvo por leves matices?

Es un mensaje que ya se podía dar en la antigua Grecia. Nos tememos que el abuso es algo inherente al ser humano que goza de poder.

En este 2017 tenéis más de 40 actuaciones confirmadas. En ese sentido la banda parece no envejecer por mucho que pasen los años.

Orgullosos y agradecidos, como decíamos antes.

En todos estos años habréis tocado en infinitud de lugares de todo tipo. ¿Cuál es el escenario más raro en el que habéis actuado?

Quizá en un bar de Normandía, que tenía enmoquetado hasta el grifo de cerveza.

¿Y el qué más os impresionó?

Las Ventas, Madrid, 1992.

¿Tenéis la espinita clavada de no haber podido tocar en algún sitio que siempre habéis querido?

En el fondo del mar, dentro de un submarino nuclear.

¿En qué tipo de escenarios disfrutáis más? Un estadio, en pequeñas salas de conciertos, una plaza de pueblo-ciudad, un teatro…

El teatro es sin duda un lugar hecho para captar atención y desplegar todo el plumaje artístico.

¿Os entra vértigo al pensar que en nuestro país nos costaría encontrar a alguien que no conozca o que no haya cantado nunca una canción de Celtas Cortos?

Vértigo no. Gustirrinín si acaso.

Además abristeis la puerta a un estilo de música poco apreciado en España hasta vuestra aparición, el folk-rock, que luego se ha ido propagando con grupos como, Dixebra (que prácticamente nace a la par que vosotros), Los Niños de los Ojos Rojos, The Fatty Farmers,… hasta el punto de que ahora mismo hay decenas de grupos que siguen vuestros pasos. ¿Sois conscientes de la repercusión que habéis tenido en ese sentido?

Somos conscientes de ser un ingrediente más de lo que mucha gente pueda escuchar y utilizar para inspirarse.

¿Qué le recomendaríais a unos chavales que están empezando en su primera banda?

Les pediríamos consejo a ellos.

¿Cuál es el último grupo que no conocíais y os ha impresionado?

Punch Brothers, quizá…

¿Cómo os lleváis con las redes sociales? ¿Creéis qué son una ayuda para las bandas o más bien una complicación?

Nos llevamos… Sin más.

¿Y las plataformas del estilo Spotify, en las que se puede escuchar casi cualquier tipo de música de manera gratuita?

Spotify NO ES GRATUITO…

¿Algo qué queráis añadir?

Un abrazo. ¡Muchas gracias y salud!

Muchas gracias por todo y que sigáis muchos años dándonos alegrías.

Web de Celtas Cortos.

Facebook de Celtas Cortos.

Canal de YouTube de Celtas Cortos.

Canal de YouTube de The Music Company.

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